Más sobre la derrota de Hillary

13 Nov

Bernie Sanders ha escrito un extraordinario artículo en el New York Times en el que analiza las causas del triunfo del Donald Trump, y lo hace de una manera muy inteligente, lo hace mirando hacia delante, no hacia atrás. Dice Sanders que no le sorprendió el resultado, aunque trabajó arduamente por la victoria de Hillary. Pero, que ciertamente afirma que muchos americanos expresaron un voto de frustración y de descontento en contra de un sistema que ha profundizado la brecha entre ricos y pobres. Y Trump supo capitalizar ese descontento. Sanders dice que el Partido Demócrata de revitalizarse y renovarse, separándose de los grandes capitales y de los lobistas, y abrirles las puertas a los jóvenes que aspiran a un sistema político más igualitario y con mejores oportunidades.

Como dice Sanders, hubo un voto de enfado en contra del sistema político actual que no ha trabajado a favor de la clase media y de la clase trabajadora. Es como dice, Alec McGillis en este interesante reportaje titulado la venganza de la clase olvidada, en la llamada Rust Belt:

In March, I was driving along a road that led from Dayton, Ohio, into its formerly middle-class, now decidedly working-class southwestern suburbs, when I came upon an arresting sight. I was looking for a professional sign-maker who had turned his West Carrollton ranch house into a distribution point for Trump yard signs, in high demand just days prior to the Ohio Republican primary. Instead of piling the signs in the driveway, he had arrayed them in his yard along the road. There they were, dozens and dozens of them, lined up in rows like the uniform gravestones in a military cemetery.

The sign man wasn’t home, but he had left a married couple in charge of the distribution. I got talking to the woman, Contessa Hammel. She was 43 and worked at the convenience store at a local Speedway gas station after four years in the military. And this was the first time she was voting in 25 years of eligibility.

 I was startled to hear this — it’s rare to find voters entering the political process after decades of disconnection; in fact, I’d met a handyman in his 70s at a Trump rally on the other side of Dayton that same day who said he was voting for the first time, but I had dismissed it as a fluke.

I asked Hammel why she’d held back all those years. “I didn’t want to make an unintelligent decision,” she said, in a tone that suggested she was well aware of what an admission that was. But this year’s Republican nominee was different, she said. “He makes it simple for people like me,” she said. “He puts it clearly.”

Esa fue la realidad política electoral que se vivió en el pasado proceso electoral. A pesar de ello, Hillary Clinton ganó el voto popular, con más votos que los que sacó Al Gore sobre George W. Bush en 2000. Pero, como ya sabemos, esto no basta. Hay que ganar los votos electorales. Y efectivamente, Estados fundamentales como Pennsylvania, Michigan y Wisconsin, estados ganados por Obama en 2008 y 2012, votaron por Trump. Hemos vuelto a los «demócratas de Reagan». El escenario político cambió, y la política está cambiando.

Hillary Clinton no representó el cambio. Trump, sí. Esa es la la lección de este proceso.

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Discurso de Elizabeth Warren sobre el triunfo de Donald Trump:

 

Hay que observarla a ella. Quizás es muy prematuro, pero ella puede ser una de las fíguras a tomar en cuenta para 2020. Veremos.

 

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